PRP · Plasma Rico

¿Qué es el PRP facial?

El PRP (Plasma Rico en Plaquetas) es un tratamiento de medicina estética regenerativa que utiliza los factores de crecimiento presentes en la propia sangre del paciente para estimular la regeneración de la piel de manera natural. El proceso comienza con una extracción de sangre —similar a un análisis de laboratorio rutinario— que se procesa en una centrífuga para separar y concentrar el plasma rico en plaquetas, que luego se aplica en la piel mediante microinyecciones.

La idea de fondo es sencilla y, a la vez, elegante: las plaquetas no sólo participan en la coagulación, sino que liberan una batería de factores de crecimiento que el cuerpo usa para reparar tejidos. Al concentrarlas y devolverlas a la dermis, le damos a la piel una "señal de reparación" más intensa de la que tendría por sí sola. Es un tratamiento autólogo: el material inyectado proviene del propio paciente, por lo que el riesgo de reacción alérgica o de rechazo es muy bajo.

Autólogo — alta biocompatibilidad

Como se utiliza el plasma del propio paciente, el PRP minimiza el riesgo de reacciones alérgicas o de rechazo. Es uno de los tratamientos de rejuvenecimiento con mayor biocompatibilidad dentro de la medicina estética. Aun así, no está exento de contraindicaciones: la consulta previa las descarta.

A diferencia de un relleno, el PRP no aporta volumen de inmediato ni "rellena" un surco. Tampoco "paraliza" un músculo como la toxina botulínica. Lo que hace es trabajar sobre la calidad de la piel —textura, luminosidad, firmeza, hidratación— a través de la estimulación de los propios mecanismos de reparación. Por eso suele integrarse dentro de un plan más amplio de rejuvenecimiento facial, y no como un tratamiento aislado.

¿Cómo funciona el PRP? (mecanismo)

Para entender por qué el PRP mejora la piel de manera progresiva conviene seguir el recorrido del plasma, paso a paso, desde la sangre hasta el fibroblasto:

1. Concentración de plaquetas. Tras la extracción, la sangre se centrifuga para separar sus componentes. El plasma que queda contiene una concentración de plaquetas varias veces superior a la de la sangre circulante. En esa fracción concentrada están los factores de crecimiento que nos interesan.

2. Liberación de factores de crecimiento. Al aplicarse en la dermis, las plaquetas liberan moléculas señalizadoras como PDGF, TGF-β, VEGF, EGF e IGF-1, entre otras. Cada una cumple un papel: estimular fibroblastos, favorecer la formación de nuevos vasos (angiogénesis) y orientar la reparación del tejido.

3. Neocolagénesis (efecto progresivo). Esas señales estimulan a los fibroblastos para producir colágeno tipo I y III, elastina y ácido hialurónico endógeno. Este proceso, llamado neocolagénesis, no es inmediato: se despliega durante las semanas siguientes a cada sesión y es lo que explica por qué el resultado se construye de a poco, de manera natural.

Efecto progresivo, no inmediato

El PRP no produce un cambio "del día a la noche". Trabaja despertando los mecanismos de reparación de la propia piel, por lo que la mejoría se aprecia de forma gradual. La cantidad de sesiones y los tiempos de evolución varían según cada paciente y se evalúan en la consulta.

Esta lógica regenerativa es lo que diferencia al PRP de un relleno: el ácido hialurónico aporta volumen físico desde afuera, mientras que el PRP estimula a la piel para que produzca sus propias estructuras de sostén. Por eso, en muchos casos, ambos tratamientos se planifican de manera complementaria.

Tipos y variantes del PRP

"PRP" es un término amplio: bajo esa sigla conviven distintas preparaciones según cómo se procese el plasma, qué concentración de plaquetas se busque y qué presencia de glóbulos blancos tenga. No existe una variante "mejor" de forma universal: la indicación depende del objetivo de cada zona y del criterio médico. Las más mencionadas en medicina estética facial son:

Una distinción importante: el PRP no es lo mismo que el llamado "PRP en gel" o los bioestimuladores fabricados industrialmente. El PRP es siempre autólogo —proviene de tu sangre—; otros bioestimuladores son productos externos. La siguiente tabla resume, de forma honesta, en qué se diferencian las variantes más nombradas. En todos los casos los tiempos y la cantidad de sesiones son variables según cada paciente y se evalúan en la consulta:

Variante Característica Orientación habitual
PRP clásico El más usado Plasma con plaquetas concentradas, autólogo Calidad de piel, luminosidad y textura facial
P-PRP (pobre en leucocitos) Baja presencia de glóbulos blancos Tratamientos faciales con perfil más suave
PRGF Protocolo orientado a factores de crecimiento Estímulo regenerativo controlado
PRP + microneedling Plasma combinado con micropunciones Textura, poros y distribución homogénea

La Dra. Jenny define la preparación, la cantidad de sesiones y las zonas a tratar durante la consulta de evaluación, según el estado de la piel, el objetivo y los antecedentes de cada paciente.

Zonas e indicaciones

El PRP estimula los mecanismos naturales de regeneración de la piel, por lo que su efecto se va construyendo sesión a sesión. Estas son las zonas e indicaciones donde más se utiliza. La intensidad y los tiempos de la respuesta varían según cada paciente:

Luminosidad
Mejoría progresiva del brillo y la vitalidad de la piel. Efecto "skin glow" natural.
Textura
Refinamiento de la textura cutánea, reducción de poros dilatados y mejora de cicatrices superficiales.
💪
Firmeza
Estimulación de colágeno y elastina que contribuye a una piel más firme y compacta de manera progresiva.
Hidratación
Mejora de la capacidad de retención hídrica de la piel. Aspecto más hidratado y jugoso de manera sostenida.
Ojeras
Mejora de las ojeras vasculares y de pigmentación por regeneración de la delicada piel periorbitaria.
Anti-arrugas
Atenúa arrugas finas superficiales al estimular la renovación celular y el relleno natural por colágeno.

Por su naturaleza regenerativa, el PRP suele percibirse de manera gradual: muchas pacientes notan primero una mejoría de la luminosidad y la textura, y luego, con el correr de las semanas, cambios en la firmeza. El ritmo de evolución y la cantidad de sesiones varían según cada paciente y se evalúan en la consulta, según el estado de la piel y los objetivos planteados.

¿Quién es candidato/a? (y cuándo no)

El PRP facial es una opción a considerar para una amplia variedad de pacientes que buscan mejorar la calidad de su piel de manera natural, sin recurrir a procedimientos más invasivos. Suele indicarse en:

¿Cuándo el PRP no es la mejor opción?

Ser honestos también implica decir cuándo este tratamiento no está indicado o no es lo que conviene. El PRP no se recomienda en:

Por eso la consulta de evaluación es indispensable: descarta contraindicaciones, ordena las expectativas y, si el PRP no fuera lo más adecuado, lo dice con claridad y propone la alternativa que mejor responda a tu objetivo.

El procedimiento, paso a paso

El protocolo de PRP facial en la consulta de la Dra. Jenny Ortega De La Rosa es el siguiente:

  1. 1
    Extracción de sangre Se extrae una pequeña cantidad de sangre (10–20 ml) del brazo de la paciente, exactamente como en un análisis de laboratorio rutinario. El procedimiento toma menos de 2 minutos.
  2. 2
    Centrifugación y preparación del plasma La sangre se procesa en una centrífuga especializada durante 8–10 minutos. Este proceso separa los componentes sanguíneos y concentra las plaquetas en el plasma, obteniendo una concentración 3 a 5 veces superior a la de la sangre normal.
  3. 3
    Anestesia tópica Mientras se centrifuga la sangre, se aplica crema anestésica en el área de tratamiento. Esta actúa durante los 20–30 minutos del proceso de centrifugación, minimizando la molestia de las microinyecciones.
  4. 4
    Microinyecciones del plasma El plasma concentrado se inyecta en la dermis mediante múltiples microinyecciones distribuidas uniformemente en las zonas de tratamiento (cara, cuello, escote, contorno de ojos). El procedimiento dura 20–30 minutos.
  5. 5
    Cierre y pautas inmediatas Suele existir una leve rojez e inflamación que tiende a ceder en las primeras 24–48 horas. La mayoría de las pacientes retoma sus actividades cotidianas el mismo día o al día siguiente. Se entregan las indicaciones de cuidado y se coordina el control.

Cuidados y recuperación

Una de las ventajas del PRP es su recuperación habitualmente breve: al tratarse de microinyecciones del propio plasma, no requiere reposo prolongado y la mayoría de las pacientes vuelve a su rutina el mismo día o al día siguiente. Aun así, acompañar el proceso con cuidados sencillos contribuye a una mejor evolución.

Qué esperar las primeras horas

Es normal percibir leve enrojecimiento, sensación de calor y algo de inflamación en los puntos de inyección, y ocasionalmente pequeños hematomas que se resuelven solos. Estas molestias suelen ser leves y tienden a ceder en 24–72 horas. La intensidad varía según cada paciente y la zona tratada.

Recomendaciones para los primeros días

Señales para consultar

Aunque las complicaciones son poco frecuentes, ante dolor intenso que no cede, signos de infección (calor y enrojecimiento crecientes, secreción) o cualquier reacción que te preocupe, contactá a la consulta. El control post-procedimiento permite evaluar la evolución y resolver dudas.

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PRP vs. otras opciones

El PRP no es el único tratamiento de rejuvenecimiento, y no compite con el resto: en general se complementan. Cada uno resuelve mejor un problema distinto. Entender qué hace cada opción ayuda a elegir con criterio y a evitar expectativas equivocadas:

Opción Qué resuelve mejor Tipo de acción Recuperación
PRP Regenerativo Calidad de piel: luminosidad, textura, firmeza Estímulo de colágeno (progresivo, autólogo) Habitualmente breve
Mesoterapia Hidratación y nutrición de la piel Aporte de vitaminas y activos externos Mínima
Ácido hialurónico Pérdida de volumen y surcos; no regenera Relleno físico inmediato Mínima
Toxina botulínica Arrugas dinámicas de expresión; no trata textura Relajación muscular Sin downtime
Skinboosters Hidratación profunda y sostenida de la piel Ácido hialurónico de bajo peso molecular Mínima

En la práctica, el PRP suele integrarse con otros tratamientos más que reemplazarlos. Una planificación frecuente combina el PRP —que trabaja la calidad de la piel— con ácido hialurónico para restaurar volumen y con toxina botulínica para suavizar las arrugas dinámicas de expresión. Qué se combina, en qué orden y con qué intervalos se define en la consulta de evaluación.

Se complementan, no compiten

El PRP no busca sustituir a un relleno ni a la toxina botulínica: actúa sobre un aspecto distinto del rejuvenecimiento. Cuando hay flacidez marcada o exceso de piel, el PRP por sí solo no es la herramienta adecuada, y conviene evaluar hilos o cirugía. La consulta determina cuál es el plan más apropiado para cada caso.

Costo en Buenos Aires

El valor del PRP facial se define en la consulta de valoración con la Dra. Jenny Ortega De La Rosa, según el área de tratamiento, la cantidad de sesiones indicadas y el estado de la piel. Por tratarse de un acto médico personalizado, no publicamos tarifas:

Inversión por sesión
A consultar
El valor se define en la consulta de valoración, según la zona, la cantidad de sesiones y el estado de la piel.
  • Consulta de evaluación y diseño del plan
  • Extracción y centrifugación del plasma
  • Anestesia tópica incluida
  • Microinyecciones en cara, cuello y/o escote
  • Plan personalizado según el tipo de piel
  • Control post-procedimiento

El PRP suele plantearse como un plan de varias sesiones espaciadas en el tiempo, con eventuales mantenimientos posteriores. La cantidad exacta de sesiones, los intervalos y la posibilidad de combinarlo con otros tratamientos se ajustan al estado de la piel y a los objetivos de cada paciente, y se definen siempre en la consulta de valoración.

Tratamientos · Dra. Jenny

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Preguntas frecuentes sobre PRP

El PRP es plasma rico en plaquetas obtenido de tu propia sangre. Se realiza una extracción similar a la de un análisis de laboratorio, la sangre se centrifuga para concentrar las plaquetas y ese plasma —cargado de factores de crecimiento— se aplica en la piel mediante microinyecciones. Al ser autólogo, es decir, derivado de tu propio organismo, su perfil de biocompatibilidad es alto y el riesgo de alergia o rechazo es muy bajo.
Se aplica crema anestésica tópica antes del procedimiento, lo que minimiza la molestia. La sensación durante las microinyecciones suele describirse como pequeños pinchazos leves, y la extracción de sangre es idéntica a la de un análisis de laboratorio. La tolerancia varía según cada paciente, pero la mayoría refiere una molestia manejable.
El PRP suele plantearse como un plan de varias sesiones espaciadas en el tiempo, con eventuales mantenimientos posteriores. La cantidad exacta y los intervalos varían según cada paciente y se definen en la consulta, según el estado de la piel y los objetivos. No publicamos un número fijo porque depende de cada caso.
El PRP trabaja estimulando los mecanismos de reparación de la propia piel, por lo que su efecto es progresivo y no inmediato. Muchas pacientes perciben primero una mejoría de la luminosidad y la textura, y más adelante cambios en la firmeza. Los tiempos de evolución varían según cada paciente y se evalúan en la consulta y en los controles.
No. El PRP no es un relleno y no aporta volumen físico de inmediato. Su función es mejorar la calidad de la piel —textura, luminosidad, firmeza e hidratación— estimulando la producción propia de colágeno. Cuando lo que se busca es restaurar volumen o corregir surcos, la herramienta adecuada es el ácido hialurónico. En muchos casos ambos se planifican de manera complementaria, lo que se evalúa en la consulta.
La mesoterapia utiliza cócteles vitamínicos, minerales y ácido hialurónico de bajo peso molecular que se formulan externamente y se inyectan en la piel. El PRP utiliza el plasma del propio paciente con sus factores de crecimiento, por lo que es un tratamiento autólogo. La mesoterapia actúa principalmente a nivel nutricional e hidratante, mientras que el PRP tiene una orientación más regenerativa. Son complementarios y pueden combinarse.
Sí. El PRP forma parte de los protocolos de rejuvenecimiento facial y se combina habitualmente con ácido hialurónico (para restaurar volumen) y con toxina botulínica (para las arrugas dinámicas de expresión). Cada tratamiento actúa sobre un aspecto distinto del envejecimiento, de modo que la combinación contribuye a un resultado más completo. Qué se combina, en qué orden y con qué intervalos se define en la consulta.
El PRP no está indicado en pacientes con alteraciones de la coagulación, en tratamiento con anticoagulantes, con infecciones activas en la zona, con enfermedades autoinmunes o hematológicas activas, ni durante el embarazo y la lactancia. Tampoco es la mejor opción cuando se busca un cambio de volumen o un lifting inmediato. La consulta previa descarta contraindicaciones y, si el PRP no fuera lo más adecuado, se propone la alternativa que mejor responda a tu objetivo.
La recuperación suele ser breve. Es habitual un leve enrojecimiento, sensación de calor y algo de inflamación en los puntos de inyección, y ocasionalmente pequeños hematomas que se resuelven solos; estas molestias tienden a ceder en 24–72 horas. La mayoría de las pacientes retoma su rutina el mismo día o al día siguiente. Conviene evitar el sol directo, usar protección solar y seguir las indicaciones de cuidado recibidas. La intensidad varía según cada paciente.
El valor se define en la consulta de valoración con la Dra. Jenny, según las necesidades de cada paciente. Por tratarse de un acto médico personalizado, no publicamos tarifas: coordinamos todo en la consulta inicial, donde también se determina el plan de sesiones según el estado de la piel y los objetivos de cada paciente.